miércoles, 7 de septiembre de 2011

Conversaciones con la generosidad

"Sembramos generosidad con la esperanza que florezcan reconocimientos". Valeriu Butulescu. 

“Lo que parece generosidad no es con frecuencia sino una ambición disfrazada que desdeña intereses pequeños para aplicarse a otros mayores”. La Rochefoucauld.



Javier y Cristina son novios desde hace unos cuantos meses ya. Ambos se quieren muchísimo, y dan todo por el otro. Son archigenerosos, entregados y aparentemente altruistas.

-          ¡Hola Cariño! ¿Qué tal el día de trabajo?  [Dijo Cristina]
-          ¡Hola Cariño! Muy bien, un día tranquilo, no recuerdo nada especial. [Dijo Javier]
-          ……...
-          ¿Y tú que tal en tu trabajo? [Javier]
-          ¡Bien! El jefe hoy estaba de buen humor…así que los demás también.[Cristina]
-          ¿Qué te apetece hacer?
-          Me gustaría ir a ver la tienda esa nueva de cosas de casa.
-          ¡Bueno, vale! Y de paso nos acercamos al kiosco a comprar la revista.
-          Vale!
-          Ay! ¿Sabes que? Tengo un dolor aquí en el hombro, no sé si me vendría bien un masajito.
-          ¿Dónde? ¿Aquí?
-          Aaaayyyy!!! Sí, ahííí.
-          Pues luego en tu casa te doy un poco y te lo quito.
-          Ahora que me acuerdo, el otro día no te conté una del trabajo que lo flipas! Es una chorrada en realidad! Resulta que el tío nuevo de recursos humanos, el que se encarga de la seguridad y que acaba de llegar y lo quiere cambiar todo, pues a la hora de salir va y se resbala en el rellano, jajajaj…, resulta que las de la limpieza habian empezado a fregar…y, jajajaj…, patinó y se fue al suelo.
-          Pobre! Y porque te hace tanta gracia?
-          Bueno, jajaj, no es sólo imaginármelo en el suelo, es que nunca en 10 años le ha pasado a nadie…jajajaj, y va y le pasa al de seguridad..! Y como es el de seguridad pues ahora las mujeres de la limpieza tienen que poner unas balizas amarillas enormes… en cada puerta de acceso..jajajaj
-          ¡Si, eso está bien! Es que una caída tonta de esas te puede dejar echa polvo!!
-          ¿Pero… no te hace reír?
-          Pues no sé, quizás es porque no lo conozco.
-          ¡Es que no tienes nada de sentido del humor! ¿Pero no ves lo gracioso que es que el de seguridad sea precisamente el que tenga los problemas de seguridad?
-          ¡Ya estas otra vez explicándome las cosas! ¿Pero por qué me tratas de tonta? ¡Esa manía tuya de explicarlo todo!
-          Uy uy, que fácil te molestas por nada… ¡que yo no pretendo que te enfades!
-          ¡Pues a mi si me lo parece!
-          ¿Pero, por qué dices eso? ¿Qué he hecho yo?
-          Da igual!
-          No, no da igual. No entiendo por qué te pones así!
-          ¿Verdad que tú te enfadas cuando te digo que en tu piso hay más pelusa que en el desierto de Arizona?  ¡Pues.. es lo mismo!
-          ¿! Cómo que es lo mismo?! ¡que va ser lo mismooo…!
-          Pues si, porque si a ti no te gusta que te trate de guarro, a mi no me gusta que me trates de tonta.
-          Ay vaaa!  Eso no tiene nada que ver.
-          No que va! Te enfadas como una mona si te digo que eres algo dejado, cuando no cuesta nada pasar la escoba. ¿Te das cuenta como tú también te enfadas?
-          ¡Pues claro, porque eres una maniática de la limpieza!
-          ¡Já! Vesssss! Ahí lo tienes: Resulta que limpiar es una manía mía, pero claro, que tú estés contando las veces que no he entendido una cosa para explicármela no es una manía….no, no es una manía.
-          Pero mujer…mmm que si hago eso es por tu bien, para que sepas, yo estoy compartiendo contigo lo que sé.
-          Mira, lo mismo que yo, que no estamos casados y tengo que estar ya limpiándote el piso. ¿Acaso no es también compartir contigo el evitar que vivas en una “cuadra”? Por tu bien es también.
-          Pero Cristina, ¿Qué tendrá que ver?
-          Mira Javier, yo cuando quiero saber algo lo pregunto, si no pregunto pues no agobies. Esto que nos pasa a los hombres y las mujeres tiene un nombre, ¿lo sabias? Me lo ha dicho una del trabajo que es psicóloga, se llama “polaridad”.
-          ¿Polaridad?
-          Si……Oye, que si no sabes lo que significa, yo te lo explico otra vez.
-          Déjalo, que….que ya se lo que es, si..déjalo!
-          [Pasaron por las tiendas y compraron un mantel la verdad muy bonito y el nuevo numero de la “Muy interesante”]
-          [Y ya de vuelta y en casa del novio]
-          Javier! Ven aquí! Dime donde te dolía y relájate. Que te dejo como nuevo!
-          Uf! Es que me duele todo..
-          ¿Todo?
-          Bueno, mas en lo que es el cuello, y también la espalda, vamos!
-          Valeeee! Ay, mi cabezoncete! Shhhh..calla, no digas nada y relájate.
-          Si es que tengo un tesoro! Que haría yo sin ti!
-          ¿Te lo digo? Sin mi ni comerías, ni limpiarías, ni tendrías un masaje gratis, ni te acordarías de los cumpleaños de tu familia y ni serias tan guapo.
-          Ja,ja,ja. Puede ser! ¿Y tú? ¿Qué harías tú sin mí?
-          ¡No sé, dímelo tú!
-          ¡Está bien! Sin mi, no podrías reírte de nadie, no encontrarías nunca nada, te asustarías con los ruidos, te perderías en tus complicados problemas y te quedarías sin esa dulce y preciosa sonrisa que tienes.
-          Ay..y si..me das ahora tú a mí un masaje...eh!
-          [Y colorín colorado, este cuento se ha acabado]


¿Por qué decía al principio “aparentemente altruistas”? Pues porque todo el mundo absolutamente todo el mundo es entre un poco egoísta, y muy egoísta. Es decir, nadie da nada por nada. La generosidad es aparentemente una gran virtud, es darse al otro incluso con ansia por complacerlo, y eso que parece amor puro e incondicional, es también necesidad de reconocimiento. Quien da sin pedir nada a cambio, aunque no sea muy consciente, está esperando recibir de algún modo algo equivalente, especialmente en una pareja. La generosidad de una madre a su hijo si podría ser altruista, pero aun en este caso, también espera de su hijo normalmente algo, espera agradecimiento y cuidado en su vejez. Quien no necesita reconocimiento de nadie, porque sabe que el reconocimiento parte de sí mismo, no necesita una pareja estable ni hijos, son los casos de personas que viven solas por decisión, y no se sienten solas.

En la historieta, pretendo contar que Javier le razona todo a Cristina, y se vuelca en ella todo lo posible, pero no se da cuenta que su afán por corregir a Cristina y demostrarle sobre cuantas cosas sabe, no es por ignorancia de ella, sino por necesidad de reconocimiento de él, de su inteligencia. De otro modo, solo opinaría al ser preguntado. Y Cristina, se entrega por completo a Javier, cree que es amor, y lo es, pero también es necesidad de ser reconocida como adorable, afectuosa y útil. De otro modo, no estaría obsesionada en el bienestar de Javier. ¿Y por qué necesitan reconocimiento? Porque son orgullosos, orgullosos de lo que son. Y orgullosos seguirán siendo mientras no comprueben con la experiencia de la vida que no hay nada que demostrar, que no hay aplausos, que la ayuda es gratis porque no hay personas mejores y personas peores, sino que cada uno es como es y todos necesitamos ayuda de todos. Este orgullo solo sirve para una cosa: dar mucho pero no recibir lo esperado.

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