sábado, 24 de septiembre de 2011

Conversaciones con el egoísmo

“Egoísta es aquel que se interesa más en él mismo que en mi.” (Ambrose Bierce (1842-1914). Escritor estadounidense.)

“El único egoismo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.” (Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.)


Tres amigos se reúnen en un bar para charlar, contar lo suyo, saber del otro, pero sobre todo contar lo suyo:

Ramón-  Hombreee!! Cuanto tiempo sin veros, que alegría…
Susana- Que tal, Ramón? Si hacia tiempo si…. te veo muy bien, ¿estas más delgado?
Marcos- Ven aquí tunante!  Deja que te de un abrazo… Pong! Pong! Pong!
Ramón-  Os veo muy bien también, tú estas muy guapa… 
Susana-  Graciassss, una que se cuida!
Marcos- Y qué! Que te cuentassss! El trabajo bien?
Ramón-  Pues si, aun sigo ahí, y en los tiempos que corren…. es una suerteeeee!
Susana- Ya lo puedes decir ya, cada vez hay mas paro, y menos trabajo, no se adonde vamos a llegar…
Marcos- Y el poco que hay nos lo tenemos que repartir con los inmigrantes, como si sobrara…
Ramón-  Si, la verdad es que está todo fatal, es un problema gordo.
Susana- Si, además los inmigrantes tienen más derechos que los de aquí, es indignante.
Marcos- Tendrían que mandarlos a todos de vuelta a su país!!
Ramón-  Pero como podéis decir eso?  Si en sus países se mueren de hambre…por eso vienen aquí.
Susana-  Si, claro. Por eso llevan Levi’s y Nike’s.
Marcos- No hay trabajo para todos, aquí no los queremos!
Ramón- A ver, Marcos. Es cierto que es un problema muy grande, pero ellos no tienen culpa de que no haya trabajo. Y ellos están aquí dejando a sus familias en sus países porque allí se morían…
Susana- Y en el colegio sus niños lo tienen todo pagado, y a mi me cobran todas las excursiones a precio de oro.
Marcos- Que me tenga yo que ver así por la culpa de ellos…
Ramón-  Pero Marcos, ¿por qué piensas así? Hay muy poco trabajo, pero la culpa es el trabajo, no los trabajadores.
Susana- Que no, que no! Que ya se pueden volver por donde han venido.
Marcos- Si no hubiera tantos, tendríamos trabajo.
Ramón-  Pero Marcos, ¿no eres tú también inmigrante, hijo de inmigrante? ¿No tuvieron tus padres que trasladarse aquí para ganarse la vida?
Susana- Y además huelen mal, no se lavan, están sentados en los bancos de la plaza sin hacer nada...no me gusta pasar por allí!
Marcos- Eso, eso, además hay muchos que no tienen trabajo y ahí están sin hacer nada y molestando!!que se vayan!!
Ramón- Que no se pueden ir a ningún sitio! Que si pudieran ya se hubieran ido! Que están aquí sin familia!  ¿Tú conoces o tienes algún amigo que sea inmigrante?
Susana- ¿Y por qué tengo yo que pagar el colegio de mi niño y del suyo también? ¿Por qué?
Marcos-  No, ni quiero.
Ramón-  Susana, tú no pagas el colegio de ningún niño más que el tuyo. Otra cosa es que a ellos no les cobren tanto porque tienen menos dinero.
Susana- Pues explícamelo porque no lo entiendo! Según mis cuentas el dineral que me cobran a mi es lo que ellos dejan de pagar.
Marcos- Pues claro que les pagas el colegio!  Viven a costa de nosotros!
Ramón-  Chicos, que el problema no son ellos. El problema es el reparto de los recursos que hace el gobierno, que no hay dinero, y es que lo tienen que hacer así.
Susana- No me convences! Si se fueran para su casa, no habría este problema.
Marcos- Los políticos tendrían que echarlos pero no tienen cojones! Yo los sacaba y los dejaba en la puerta.
Ramón-  Que noooo se vannnn a ir a ningunnnn sitio!!! Poooorque no tienen donde ir….!!!!!
Susana- ¿Y tú porque los defiendes?
Marcos- Claro, como a él el trabajo todavía le va bien!!
Ramón- Pues no, no es porque tenga trabajo, es porque es así, es el reparto de la riqueza lo que no funciona, pero vosotros estáis empeñados en que el problema es la inmigración.
Susana- ¡!Como se nota que no tienes hijos!! Si tuvieras que llevarlos a un colegio donde ya casi todos son inmigrantes no dirías eso!
Marcos- Nada, que se vayan, que no los necesitamos!
Ramón-  Creo que lo sacáis todo de quicio! El problema para llegar a final de mes existe, pero que no es culpa de ellos, carajo! Que es la distribución de los bienes que gestiona la clase política. Vuestro problema es que no os llega el dinero, no es otro, ¿o sois racistas?
Susana- Yo no soy racista, ni me falta dinero, pero no quiero pagar lo de los demás, y ellos tienen derechos que los españoles no tienen.
Marcos- Yo si soy racista, antes no lo era, pero no me gustan, mi padre era inmigrante pero español.
Ramón-  Uf! A ver, ¿conocéis a algún inmigrante de los que habláis personalmente?
Susana- No, ni falta que me hace!
Marcos- Ya te he dicho que no, ¿y eso que cambiaria?
Ramón-  Los que emigran son gente con problemas, yo tengo algunos amigos inmigrantes. Son gente que o bien no tienen dinero para sobrevivir, o huyen de su familia por malos tratos, homosexualidad, o vinieron a estudiar, y prefieren malvivir aquí que volver a sus países de origen donde no tienen ya nada de nada. La crisis está por todas partes, nos tendremos que ir todos a Noruega! Nadie puede volver a ninguna parte!
Susana- No es mi problema lo que hagan!    
Marcos- Aquí solo están para robar, nos quitan el trabajo, el dinero, te desvalijan el piso, y cosas así.
Ramón-  Yo creo que roba más el gobierno que un muerto de hambre. El gobierno, los empresarios, los accionistas hijos de papá tirados a la bartola, aquí el único que roba es el que tiene mucho dinero, ¿cómo sino iba a tenerlo?
Susana- De verdad que no te entiendo Ramón, no sé como puedes defenderlos!
Marcos- Si, la verdad que aquí todo el mundo roba menos nosotros… estamos apañaos!
Ramón-  No digo que no haya muchos que son delincuentes, pero como de los otros, habrá entre ellos quien robe y quien no, pero creo que siempre es por necesidad, uno no roba porque sí, o es necesidad o estás muy mal de la azotea!
Susana- Ya no puedes ir tranquila por la calle, hay algunos que miran de una manera que espanta!
Marcos- No sé si mejor cambiamos de tema, no tengo ganas de seguir hablando de lo mismo.
Ramón-  Yo creo que la gente que roba se expone a pasar vergüenza, a hacer el ridículo, a ser ninguneado, pierde su dignidad, si lo hacen, es supervivencia, o está fatal de la cabeza, ha tenido una niñez muy difícil y no sabe lo que hace, está enfermo.
Susana- Sí, claro, ahora resulta que es que está enfermo, vamos hombre!!
Marcos- Ramón, tu donde has estado todo este tiempo? Que te has hecho budista o algo así?
Ramón-  He estudiado psicología, pero aquí, no he tenido que ir a la India ni China.
Susana- Estas más raro de lo normal!
Marcos- Pues te han hecho un lavado de cerebro o algo, tío!
Ramón-  No, sólo he aprendido que la gente hace las cosas que están mal porque tiene algún problema grave, y robar, cabrearse o esconderse, pues son cosas que pasan, y mucho mas a los inmigrantes, que la mayoría tienen unas condiciones muy duras, aquí, y allí de donde vinieran.
Susana- Que no se puede hablar contigo…  Que no sé…
Marcos- Te vas a tener que tomar alguna pastilla para esto que te pasa. Te voy a decir yo lo que son condiciones duras, me gustaría que tuvieras que verte como yo, divorciado, cornudo, con dos niños, pasando la pensión y con un contrato de trabajo de mierda!
Ramón-  No te enfades amigo mío, yo no digo que tú no estés mal, digo que cada uno tiene lo suyo.
Susana- Pues que se vayan con lo suyo a otra parte!
Marcos- Vamos a dejar el temita ya eh! Que me sacas de mis casillas!
Ramón-  Está bien, no solucionamos nada, y sólo os estáis enfadando.
Susana- Si…. Y bueno… tu mujer que tal?
Marcos- Voy a pedir algo más.. ¿Queréis otra cerveza?
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¿Quién tendrá razón de los tres? Pues como suele pasar, los tres tienen razón. El único problema es que Marcos vive una parte del problema, Susana vive otra parte, y Ramón otra. Susana desde su punto de vista tiene razón, ella paga mucho para el colegio de sus hijos, los inmigrantes no. Marcos tiene un trabajo de mierda, y sabe que antes de la inmigración extranjera eso no era así. Y Ramón quiere quitar hierro al tema, porque ve que el problema real es la distribución de la riqueza, sabe con certeza que echar a la mayoría de los inmigrantes es un acto horrible, y que la única lucha posible es unirse toda la clase obrera, autóctonos y foráneos, y empezar una vaga indefinida, hasta que el gobierno reconozca los problemas y realice el trabajo de gestión para el cual fue constituido, ya que riquezas hay de sobras. Y ciertamente hoy parece una utopía, pero es la realidad de mañana, pues sea más o menos difícil, es la única salida.

¿Y por qué egoísmo? Egoísmo es supervivencia. Igual que un niño es egoísta por naturaleza, lo toca todo, lo rompe todo, esto me sirve, esto no me sirve, explora y aprende, y su mundo acaba en papá y mamá. Un adulto egoísta lo dice todo, lo estropea todo, esto me sirve, esto no me sirve, también explora y aprende, y su mundo acaba en los límites de su familia y amigos, y lo demás ¿no importa? Yo creo que si le importa pero no lo ve, como el niño que no entiende el mundo de los mayores, lo mismo. El adulto egoísta no entiende el mundo de los grandes, y aunque lo entrevea, igualmente sólo sobrevive, y por ignorancia, o por cobardía, o porque es lo fácil, inconscientemente arremete contra el débil, cuando el verdadero valor está en enfrentarse al fuerte y defender al débil. Y ahí estamos todos, todos somos algo egoístas, y llegamos hasta donde podemos, y no hay por qué juzgar, pues cada uno está en su circunstancia, ¡y ya los palos de la vida nos van enseñando a cada uno!

sábado, 17 de septiembre de 2011

Wilhelm Reich. El orgasmo

"El amor, el trabajo, y el conocimiento son las fuentes de nuestra vida. Ellas también deberían gobernarla." Wilhelm Reich


Wilhelm Reich nació en Dobrzanica (ex-imperio austriaco), en 1897, y murió en Lewisburg (EEUU), en 1957. Médico, psicoanalista y eterno buscador de conocimientos. Perteneció a la Sociedad Psicoanalítica de Viena, siendo inicialmente un joven discípulo de Freud. Compartían el interés por la neurosis y la sexualidad, pero cada uno siguió caminos divergentes. Freud se centró únicamente en la mente del individuo, y Reich se centró además en el cuerpo físico, llegando a resolver a lo largo de los años muchos enigmas planteados por Freud. Pero su trabajo inexplicablemente fue silenciado.

La última versión de su libro “La función del orgasmo” es de lectura indispensable, es un repaso de los conocimientos de sus antecesores y contemporáneos. Habla de muchas cosas, de política, cultura, ciencia, psicoanálisis, moral y sexo. Explica como llega a sus conclusiones, sobre el placer como necesidad fisiológica, sobre la angustia como producto de una conciencia moral, sobre los desequilibrios en el cuerpo y en la mente como resultado de la represión de los instintos o anomalías físicas, sobre la necesidad de una contra-cultura, sobre la sexualidad como eje central de la historia humana, y por supuesto, de la función del orgasmo. Comenta sobre la competencia entre los propios psicoanalistas por imponer sus ideas, incluido Freud, que fue quien más le sirvió de guía para sus posteriores descubrimientos, y señala a la cultura moralizadora como la causante de las neurosis. Corría el año 1930 y nadie secundaba sus ideas, defendió practicamente sólo la revolución social y sexual, en pleno apogeo del fascismo nazi. 

Algunos fragmentos de su libro dicen así:

“Todas las discusiones acerca del tema de si el hombre es bueno o malo, si es un ser social o antisocial, son en realidad pasatiempos filosóficos. Que el hombre sea un ser social o una masa protoplasmática de reacciones irracionales, depende de si sus necesidades biológicas fundamentales están en armonía o en conflicto con las instituciones que el mismo ha creado. Por ello es imposible relevar al hombre trabajador de su responsabilidad por el orden o el desorden, o sea, de la economía, individual y social, de la energía biológica. Delegar entusiastamente esa responsabilidad en algún Führer o político, se ha convertido en uno de sus rasgos esenciales, puesto que no puede ya entender ni a sí mismo ni a sus propias instituciones, de las cuales sólo tiene miedo. Fundamentalmente es un ser desvalido, incapaz de libertad, y que clama por autoridad, pues no puede reaccionar espontáneamente; está acorazado y espera órdenes, porque está lleno de contradicciones y no puede confiar en sí mismo.”

“Los cimientos han sido preparados por la costumbre brutal de inculcar limpieza al niño, cuando se le exige el control del intestino a muy temprana edad; el castigo severo por orinarse en la cama conduce igualmente a esta contractura de la pelvis. Pero es mucho más importante la contractura de la pelvis que el niño establece cuando comienza a suprimir las intensas excitaciones genitales que constituyen el incentivo para la masturbación infantil.”

“El lenguaje reproduce claramente el proceso somático de autodominio; ciertas expresiones oídas en la educación diaria representan exactamente lo que aquí describimos como coraza muscular. "Un hombre debe saberse dominar a sí mismo"; "un niño grande no llora"; "no te muestres así"; "no te dejes llevar"; "no demuestres que tienes miedo"; "es muy malo perder la paciencia"; "hay que tener valor"; "sonríe y aguanta"; "ten ánimo"; etc., etc. Esas amonestaciones típicas son primeramente rechazadas por los niños, luego adoptadas y puestas en práctica. Siempre perjudican la fibra del niño, quebrantan su espíritu, destruyen su vida interior, convirtiéndolo en un monigote bien educado.”

La "agresividad", en el sentido estricto de la palabra, nada tiene que ver con el sadismo o con la destructividad. Su significado literal es "acercamiento". Toda manifestación positiva de la vida es agresiva; tanto la actividad placentera sexual como el asegurarse el alimento.

“Ahora lo confirmaba Malinowski: las actividades sexuales de los niños de las islas Trobriands tenían lugar sin interrupción de acuerdo con su edad respectiva, sin un período de latencia. El coito comienza cuando la pubertad lo exige. La vida sexual de los adolescentes es monógama: se cambia de pareja tranquila y ordenadamente, sin celos violentos. Muy diferentemente de lo que ocurre en nuestra civilización, la sociedad de las Trobriands se preocupa por la vida sexual de los adolescentes y la facilita.”

“La "libertad de cultos" es una dictadura mientras no exista "libertad para la ciencia", y consiguientemente, libre competencia en la interpretación del proceso vital. Debemos de una vez por todas decidir si "Dios" es una figura todopoderosa, barbuda, en los cielos, o la ley cósmica de la naturaleza que nos gobierna”.

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Reich estudió también neurología y biología. En su labor terapéutica observó que las personas con problemas psicológicos tenían ciertos músculos siempre tensos, igual a como correspondería efectivamente vivir una eventual situación de peligro, pero de forma crónica y permanente. Comprobó que existía una correlación entre la psique y la musculatura voluntaria. Su terapia consistía en romper las resistencias bien mediante psicoanálisis, o bien a través de estirar y retorcer los cuerpos de sus pacientes para destensar sus músculos, lo cual producía resultados notables, y conseguía que los pacientes llegasen a vomitar o llorar sin saber por qué (no por el dolor sino por la energia reprimida), tras lo cual se sentían completamente liberados.

Descubrió que el cuerpo funciona siguiendo unos ciclos de tensión/liberación, siendo la liberación algo realmente vital para su salud. Afirmó que dicha liberación sólo se alcanza plenamente mediante el orgasmo y esa era su función. Estudió como el bloqueo de las necesidades fisiológicas del cuerpo, así como la represión de las emociones, generaban toda una gama de tensiones musculares características que agarrotaban zonas muy concretas del cuerpo. Publico su trabajo con el titulo de “Análisis del carácter”, definiendo las corazas corporales y sus equivalentes corazas caracterológicas, es decir, resistencias. Sus descubrimientos fueron aplicados por uno de sus discípulos, Alexander Lowen, quien es conocido por el desarrollo de esta disciplina con el nombre de Bioenergética. No es sabido si Reich o Lowen fueron influidos por la medicina tradicional china, pero si se conoce hoy que ambas disciplinas poseen las mismas premisas, el libre flujo de la energía vital en el cuerpo.

Durante sus experimentos sobre la excitación y la relajación del cuerpo, Reich había descubierto con ayuda del oscilógrafo, la existencia de una energía distinta a todas las conocidas hasta el momento. Le llevó a comprobar que esa misma energía estaba presente en todo organismo vivo, animal o vegetal. Era palpable en los procesos naturales de descomposición de cualquier organismo muerto, y acabó comprobando que dicha energía estaba en la atmósfera y en la radiación solar, y que los organismos la respiraban y la acumulaban para sus funciones vitales. Bautizó a esta energía biológica que fluía en todos los cuerpos orgánicos con el nombre de “orgón”, averiguó como hacerla visible dada una disposición especial de materiales y comprobó que es la responsable del color característico del cielo. A partir de aquí aplicó sus conocimientos a campos distintos de la medicina, como la meteorología, hasta que en 1954 el gobierno estadounidense le prohibiera continuar con su trabajo. Fué encarcelado en 1956 y toda su obra confiscada, y muere unos meses después oficialmente de un ataque al corazón, aunque fuentes indican que lo envenenaron con fármacos experimentales.

Reich fue un brillante investigador y terapeuta, su trabajo demostró la necesidad de sexo, siendo su falta, sinónimo de neurosis, aunque según lo entiendo, ello no significa que toda neurosis sea estrictamente resultado de falta de sexo. Creo que la neurosis surge de un sentimiento de vacío existencial, de sentirse “inservible”, no ya solo por alguna disfunción sexual, sino por un autojuzgamiento atroz, asociado a una suma de instintos o emociones que son erróneamente entendidas como negativas y reprimidas por ello. Ni la rabia, ni la agresividad, ni la envidia, ni la soberbia, ni la codicia, ni la lujuria, ni la ira, ni la furia, ni el odio, ni el resentimiento, ni la frustración, ni la pereza, ni el orgullo, ni llorar, ni reír, ni bailar, ni saltar, nada es perverso, y al igual que el deseo sexual, es la naturaleza del ser humano y solo demuestran que está vivo, y que éste tiene un carácter que descubrir y trabajar, pero jamás inhibir. Creo que ninguna conducta humana debería ser rechazada o castigada, aún menos en los niños, tan solo se debería tratar de comprender su orígen, y romper así el bucle punitivo. Creo definitivamente que la neurosis es no ser yo mismo, y la causa el miedo o angustia a ser yo mismo, lo que significaría entonces que ni siquiera sé realmente quien soy, y de ahí, los delirios y la paranoia.

La moral es fruto del matrimonio de la ignorancia y el poder, paradójicamente es la moral la verdadera perversión de la condición humana. Y el sexo, entendiéndolo como sexo consentido y compartido, es el acto mas sublime de amor, de no ser consentido por ambos y compartido por ambos, es sólo otra forma más de violencia, pero aun así, una necesidad para la salud. El sexo es el principio y el fin de la vida, tan importante como comer o dormir. El amor empieza por el sexo, debe haber una persona con quien establecer un vinculo sexual alejándose de cualquier prejuicio, luego un vinculo emocional o cariño, luego un vinculo mental o respeto, y luego un vinculo espiritual o amor. Sin sexo no hay cariño, sin cariño no hay respeto, y sin respeto no hay amor. 

Enlaces de interés:

-          Su libro “la función del orgasmo”: http://www.ow11.org/docs/funcion%20orgasmo.pdf
-          Extensa información sobre Wilhelm Reich: http://orop.blogspot.com/
-          Bibliografía en español de Wilhelm Reich: http://www.wilhelm-reich.org/cata.html

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Conversaciones con la generosidad

"Sembramos generosidad con la esperanza que florezcan reconocimientos". Valeriu Butulescu. 

“Lo que parece generosidad no es con frecuencia sino una ambición disfrazada que desdeña intereses pequeños para aplicarse a otros mayores”. La Rochefoucauld.



Javier y Cristina son novios desde hace unos cuantos meses ya. Ambos se quieren muchísimo, y dan todo por el otro. Son archigenerosos, entregados y aparentemente altruistas.

-          ¡Hola Cariño! ¿Qué tal el día de trabajo?  [Dijo Cristina]
-          ¡Hola Cariño! Muy bien, un día tranquilo, no recuerdo nada especial. [Dijo Javier]
-          ……...
-          ¿Y tú que tal en tu trabajo? [Javier]
-          ¡Bien! El jefe hoy estaba de buen humor…así que los demás también.[Cristina]
-          ¿Qué te apetece hacer?
-          Me gustaría ir a ver la tienda esa nueva de cosas de casa.
-          ¡Bueno, vale! Y de paso nos acercamos al kiosco a comprar la revista.
-          Vale!
-          Ay! ¿Sabes que? Tengo un dolor aquí en el hombro, no sé si me vendría bien un masajito.
-          ¿Dónde? ¿Aquí?
-          Aaaayyyy!!! Sí, ahííí.
-          Pues luego en tu casa te doy un poco y te lo quito.
-          Ahora que me acuerdo, el otro día no te conté una del trabajo que lo flipas! Es una chorrada en realidad! Resulta que el tío nuevo de recursos humanos, el que se encarga de la seguridad y que acaba de llegar y lo quiere cambiar todo, pues a la hora de salir va y se resbala en el rellano, jajajaj…, resulta que las de la limpieza habian empezado a fregar…y, jajajaj…, patinó y se fue al suelo.
-          Pobre! Y porque te hace tanta gracia?
-          Bueno, jajaj, no es sólo imaginármelo en el suelo, es que nunca en 10 años le ha pasado a nadie…jajajaj, y va y le pasa al de seguridad..! Y como es el de seguridad pues ahora las mujeres de la limpieza tienen que poner unas balizas amarillas enormes… en cada puerta de acceso..jajajaj
-          ¡Si, eso está bien! Es que una caída tonta de esas te puede dejar echa polvo!!
-          ¿Pero… no te hace reír?
-          Pues no sé, quizás es porque no lo conozco.
-          ¡Es que no tienes nada de sentido del humor! ¿Pero no ves lo gracioso que es que el de seguridad sea precisamente el que tenga los problemas de seguridad?
-          ¡Ya estas otra vez explicándome las cosas! ¿Pero por qué me tratas de tonta? ¡Esa manía tuya de explicarlo todo!
-          Uy uy, que fácil te molestas por nada… ¡que yo no pretendo que te enfades!
-          ¡Pues a mi si me lo parece!
-          ¿Pero, por qué dices eso? ¿Qué he hecho yo?
-          Da igual!
-          No, no da igual. No entiendo por qué te pones así!
-          ¿Verdad que tú te enfadas cuando te digo que en tu piso hay más pelusa que en el desierto de Arizona?  ¡Pues.. es lo mismo!
-          ¿! Cómo que es lo mismo?! ¡que va ser lo mismooo…!
-          Pues si, porque si a ti no te gusta que te trate de guarro, a mi no me gusta que me trates de tonta.
-          Ay vaaa!  Eso no tiene nada que ver.
-          No que va! Te enfadas como una mona si te digo que eres algo dejado, cuando no cuesta nada pasar la escoba. ¿Te das cuenta como tú también te enfadas?
-          ¡Pues claro, porque eres una maniática de la limpieza!
-          ¡Já! Vesssss! Ahí lo tienes: Resulta que limpiar es una manía mía, pero claro, que tú estés contando las veces que no he entendido una cosa para explicármela no es una manía….no, no es una manía.
-          Pero mujer…mmm que si hago eso es por tu bien, para que sepas, yo estoy compartiendo contigo lo que sé.
-          Mira, lo mismo que yo, que no estamos casados y tengo que estar ya limpiándote el piso. ¿Acaso no es también compartir contigo el evitar que vivas en una “cuadra”? Por tu bien es también.
-          Pero Cristina, ¿Qué tendrá que ver?
-          Mira Javier, yo cuando quiero saber algo lo pregunto, si no pregunto pues no agobies. Esto que nos pasa a los hombres y las mujeres tiene un nombre, ¿lo sabias? Me lo ha dicho una del trabajo que es psicóloga, se llama “polaridad”.
-          ¿Polaridad?
-          Si……Oye, que si no sabes lo que significa, yo te lo explico otra vez.
-          Déjalo, que….que ya se lo que es, si..déjalo!
-          [Pasaron por las tiendas y compraron un mantel la verdad muy bonito y el nuevo numero de la “Muy interesante”]
-          [Y ya de vuelta y en casa del novio]
-          Javier! Ven aquí! Dime donde te dolía y relájate. Que te dejo como nuevo!
-          Uf! Es que me duele todo..
-          ¿Todo?
-          Bueno, mas en lo que es el cuello, y también la espalda, vamos!
-          Valeeee! Ay, mi cabezoncete! Shhhh..calla, no digas nada y relájate.
-          Si es que tengo un tesoro! Que haría yo sin ti!
-          ¿Te lo digo? Sin mi ni comerías, ni limpiarías, ni tendrías un masaje gratis, ni te acordarías de los cumpleaños de tu familia y ni serias tan guapo.
-          Ja,ja,ja. Puede ser! ¿Y tú? ¿Qué harías tú sin mí?
-          ¡No sé, dímelo tú!
-          ¡Está bien! Sin mi, no podrías reírte de nadie, no encontrarías nunca nada, te asustarías con los ruidos, te perderías en tus complicados problemas y te quedarías sin esa dulce y preciosa sonrisa que tienes.
-          Ay..y si..me das ahora tú a mí un masaje...eh!
-          [Y colorín colorado, este cuento se ha acabado]


¿Por qué decía al principio “aparentemente altruistas”? Pues porque todo el mundo absolutamente todo el mundo es entre un poco egoísta, y muy egoísta. Es decir, nadie da nada por nada. La generosidad es aparentemente una gran virtud, es darse al otro incluso con ansia por complacerlo, y eso que parece amor puro e incondicional, es también necesidad de reconocimiento. Quien da sin pedir nada a cambio, aunque no sea muy consciente, está esperando recibir de algún modo algo equivalente, especialmente en una pareja. La generosidad de una madre a su hijo si podría ser altruista, pero aun en este caso, también espera de su hijo normalmente algo, espera agradecimiento y cuidado en su vejez. Quien no necesita reconocimiento de nadie, porque sabe que el reconocimiento parte de sí mismo, no necesita una pareja estable ni hijos, son los casos de personas que viven solas por decisión, y no se sienten solas.

En la historieta, pretendo contar que Javier le razona todo a Cristina, y se vuelca en ella todo lo posible, pero no se da cuenta que su afán por corregir a Cristina y demostrarle sobre cuantas cosas sabe, no es por ignorancia de ella, sino por necesidad de reconocimiento de él, de su inteligencia. De otro modo, solo opinaría al ser preguntado. Y Cristina, se entrega por completo a Javier, cree que es amor, y lo es, pero también es necesidad de ser reconocida como adorable, afectuosa y útil. De otro modo, no estaría obsesionada en el bienestar de Javier. ¿Y por qué necesitan reconocimiento? Porque son orgullosos, orgullosos de lo que son. Y orgullosos seguirán siendo mientras no comprueben con la experiencia de la vida que no hay nada que demostrar, que no hay aplausos, que la ayuda es gratis porque no hay personas mejores y personas peores, sino que cada uno es como es y todos necesitamos ayuda de todos. Este orgullo solo sirve para una cosa: dar mucho pero no recibir lo esperado.

martes, 30 de agosto de 2011

Sócrates. La Mayéutica

Frases de Sócrates:
“Yo sólo sé que no sé nada”
“El grado sumo del saber es contemplar el por qué”
“Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento”

Sócrates fue uno de los principales filósofos griegos, nació en el año 470 a.C. y murió en el año 399 a.C. Fue maestro de Platón y dedicó su vida a demostrar la subjetividad de la mente racional. Creó una técnica conocida como “Mayéutica” cuyo procedimiento era interrogar a una persona y debatir sus respuestas, con la intención de que la persona descubriera que sus pensamientos son subjetivos y se cimientan en prejuicios o creencias personales, facilitando así que la persona reflexionara sobre el verdadero origen de sus pensamientos, y cuyo fin último es la búsqueda de la verdad. Se puede decir que Sócrates fue el primer psicólogo y su técnica una herramienta muy similar a la técnica del psicoanálisis.

Mayéutica significa “parir” y se puede concebir como el arte de hacer nacer una nueva idea, lo cual es el resultado tras comprobar uno mismo que la idea anterior no era del todo cierta. La Mayéutica se debió basar en la dialéctica de Heráclito, y que en sí, no es más que el ejercicio del diálogo entre las personas con el claro objetivo de llegar a una conclusión. Este ejercicio dialéctico pone de relieve lo que se ha dado en llamar las leyes de la Dialéctica, trabajadas por Platón, Aristóteles y demás filósofos griegos de la época, y retomadas en el siglo XVIII por la Ilustración con el propósito de resolver la brecha entre racionalistas como Descartes y empiristas como Francis Bacon. Desde entonces, dichas leyes han sido refrendadas por Kant, Hegel, Engels, Marx y Jean-Paúl Sartre entre otros.

Las denominadas leyes de la Dialéctica establecen que:

1. Todo cambia y nada permanece. Significa que un pensamiento no es estático, sometido a revisión siempre da lugar a un pensamiento nuevo fruto del anterior, más profundo y elaborado, que lo incluye y lo amplia, por lo que existe una evolución que no cesa.

2. El principio de contradicción. Significa que existe la paradoja y dado un pensamiento, el pensamiento o circunstancia contraria también puede ser pensado. Hoy día, a esta característica también se le denomina polaridad.

3. El principio de reciprocidad. Significa que todo está influido por todo, y que la valoración del pensamiento se mide exclusivamente por la comparación entre los valores conocidos hasta ese momento. Lo que también demuestra que toda percepción siempre es relativa.

El famoso “coaching” que está hoy día de moda es un sucedáneo de la mayéutica, cuya premisa principal es el “darse cuenta” por parte del neófito. La diferencia entre mayéutica y dialéctica estriba en que en la mayéutica el diálogo es presuntamente entre sabio y neófito, y en la dialéctica, el diálogo es entre iguales. Lo más importante de este “darse cuenta” es comprobar que para que exista una evolución es necesario que la naturaleza provea de la confrontación de dos fuerzas distintas, sea entre dos personas cuyo espacio ideal es la pareja, sean ideologías de cualquier clase. Esta cuestión queda perfectamente explicada por Karl Marx, quien afirmó: “el progreso es la consecuencia de la lucha de clases”.

Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas, se le conoce por las obras de sus seguidores. Sócrates, con su sistema de confrontación fue sumando no pocos enemigos, además mantenía que la justicia verdadera no existe pues cada cual decide aquello que particularmente mejor le conviene. Acabó siendo denunciado por los delitos de corromper a los jóvenes y renegar de los dioses. Se defendió en el juicio de todas las injurias pero igualmente fue condenado, aunque luego el tribunal le ofreció la libertad a condición de retractarse de sus opiniones. Sus amigos y discípulos trataron de persuadirlo pero Sócrates decidió cumplir la sentencia impuesta y tomar la cicuta que le daría la muerte, y en sus palabras, cumplir así los designios del destino de su alma.

Tanto Sócrates como sus contemporáneos, predecesores como Tales de Mileto, Pitágoras o Heráclito por ejemplo, y sucesores como Platón, Aristóteles y demás pensadores de la época, eran conocidos como sofistas, cuyo significado literal es sabio, también filósofo o poseedor de conocimientos. El uso peyorativo que tiene la palabra sofista corresponde a la deformación de su significado en el tiempo, tras comprobarse como algunos filósofos utilizaban sus conocimientos y su arte retórico únicamente para el propio beneficio, cobrando grandes sumas de dinero por ilustrar y embaucando llegado el caso, por pura persuasión o sugestión. Platón criticó en su obra “Protágoras” a Protágoras precisamente y a quienes pretendían a través de su discurso enseñar la virtud al hombre, pues la virtud no puede enseñarse, sino que cada hombre debe encontrarla en su interior, en un proceso inductivo y no sólo deductivo – bien lo sabía Sócrates y bien lo sabe un buen psicólogo-. Protágoras, autoproclamado “catedrático”, inventó la primera escuela pública y obligatoria y el sistema de enseñanza basado en memorizar información -sistema de educación que prevalece todavía hoy en día dicho sea de paso-, en lugar de buscar el conocimiento verdadero que se oculta en uno mismo y surge de la experiencia, tal como propone la dialéctica.

Por analogía, el método de Protágoras contrario a Sócrates, sería como comparar conductismo con psicoanálisis, o racionalismo con empirismo (el valor de la experiencia). Y es que: ¡no es lo mismo que te pase, a que te lo cuenten!

Fuentes:
-Wikipedia.
-Los sofistas: http://www.youtube.com/watch?v=1GYSreGdE_w&feature=related  

martes, 23 de agosto de 2011

Conversaciones con la vanidad


“La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.” [Ernesto Sabato (1911-2011). Escritor argentino]


Su madre se llama Mercedes y su padre Fernando. Y él es Óscar. Su madre tuvo una peluquería, su padre es comercial y él es estudiante de ciencias sociales. Están celebrando que es domingo y por eso Fernando decide llevar a su familia a comer fuera en un restaurante, como cada semana.

-          Óscar, hijo. ¿Cómo siguen las clases?
-          Muy bien papá! Estamos dando ahora Comunicación, nos explican la importancia del lenguaje para mantener una conversación correcta, y ¿sabes qué? No es tan fácil, bueno, para mi si porque yo me expreso perfectamente bien, pero la mayoría de mis compañeros hablan muy mal.
-          Muy bien dicho hijo mío! Que tú hablas muy bien y quien se atreva a decir lo contrario es que no tiene ni idea. (comenta la madre)
-          Yo te diré Óscar cuál es la importancia del lenguaje (dice el padre). Cuando estás hablando con un cliente, primero lo escuchas atentamente, después le dices cuanta razón tiene en todo lo que ha dicho, y si ves que todavía está seriote, entonces comentas algo sobre su persona o sobre cosas personales, le dices que tiene mucha clase o que su coche te gusta mucho, vamos!! Que lo “peloteas” un poquito y así él está más abierto a comprar.
-          Ya sé!! O sea que se trata de “dorarle la píldora”, “sobarle el lomo”, “ponerle vaselina”.
-          Que bien hablas hijo! Tan bien que no he entendido nada, ¿Qué es eso de la píldora?
-           Nada, mamá!! Es solamente una manera de hablar. Quiere decir que le dices cosas “chulas” y bonitas a la persona, le hablas de sus virtudes, de cosas que le admiras, sea cierto o no, y así se ablanda y su “ego” se atonta.
-          Ay! Hijo! No entiendo eso del “ego” que has dicho.
-          Mercedes! Lo que dice tu hijo es que cuando a una persona le haces sentir importante, entonces esa persona se cree importante, lo sea o no lo sea, y así es más fácil conseguir lo que quieres de él.
-          Entonces la comunicación es para decirle algo bonito a alguien a cambio de otra cosa (sentencia la madre)
-          Exacto Mamá! Y las palabras son importantes, si no las utilizas bien pueden haber malentendidos y la otra persona puede entender cosas diferentes de lo que tratas de contarle.
-          Has visto Mercedes que hijo mas listo tenemos!! Es digno hijo de su padre…y de su madre.
-          Pero Fernando…Y las cosas bonitas que me dices… son todas ciertas ¿Verdad?
-          Que cosas dices reina mía, pues claro! Me casé con una preciosidad y lo sigues siendo!
-          Ay, Fernando, que don Juan, que galante eres. No me digas más, que está el muchacho delante!.
-          Hay que ver que tontínes os ponéis a veces!! Que tenéis una edad!! Que ya no sois modelos de pasarela!!
-          Hijo, ¡tienes una gracia! ¡En lugar de alardear de unos padres tan guapos…me llamas vieja! No hablas en serio!... ¡Me voy un momento al baño!
-          [Padre e Hijo se quedan sólos]
-          Hijo! Que eso no es forma de tratar a una mujer… Mira, aunque sea tu madre, a todas las mujeres les encanta que les hagan sentir “guapas”, ¿qué te cuesta?.
-          Papá, ya lo sé! Y a todos los hombres nos gusta sentirnos “inteligentes”, pero a veces me parece que exageramos demasiado, lo siento, me rechina oírlo, me resulta empalagoso.
-          Bueno, hijo, es cierto, puede que exagere, pero yo no miento a tu madre, quizás ya no sea la hermosa mujer que conocí hace 25 años pero la adoro, y sé que le gustan los piropos.
-          Está bien papá! Lo siento! Es que el mundo está lleno de personajes que mienten continuamente para conseguir lo que quieren, y hay mucha gente que es embaucada de forma abusiva.
-          El mundo es muy complejo, muchas personas necesitan escuchar mentiras y las reclaman todo el tiempo y otras mienten compulsivamente para creerse alguien importante. En el negocio de las ventas nos aprovechamos un poco de esta cuestión, le “regalas el oído” un poco al comprador y sin darse cuenta él mismo se crea la necesidad por el producto, es como que si no lo compra ya no es eso que le has dicho.
-          ¿Y la gente “pica”?
-          OH, si! La gran mayoría, especialmente mujeres. Pero no es necesario mentir ni exagerar, basta con ser simpático y acompañar tus palabras con una buena sonrisa.
-          ¡No me lo puedo creer! Pero… ¿y si el producto no lo necesitan?
-          Bueno, muchos piensan que lo necesitarán más adelante.
-          ¡Pensaba que esta sociedad era mas perspicaz pero por lo que dices es bastante inocente!
-          Hijo, yo creo que mas que inocente, la sociedad es vanidosa. Por vanidad quieren tenerlo todo, quieren tener cualquier cosa, el ultimo producto, antes que nadie, para demostrarse que es el mejor en algo, que tiene algo que no tiene el otro, que es mas listo que el otro, es pura competencia.
-          ¡!Holaaa¡! ¡!Ya estoy aquí¡! ¿A que me habéis echado de menos?
-          ¡!Por supuesto¡! (exclaman padre e hijo a la vez)
-          ¿De qué hablabais?
-          ¡De nada! ¡De la importancia de ser rico! (dijo el hijo)
-          ¡Y.. por eso es que hoy os he traído aquí a comer! (dijo el padre)
-          [Camarero!... ¡La cuenta, por favor!]


Y es que como dijo Charles Allan Gilbert: “Todo es vanidad”.

La vanidad es el último resorte del materialismo, es la agonía de la soberbia y el pesar de la envidia. Es la exageración estirada hasta la mentira, todo por puro egoísmo y supervivencia del narcisismo. La vanidad es la ilusión del victorioso, Nietzsche dijo: “La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo”. La vanidad otorga la benevolencia, y cayendo la venda, el despotismo, tras el cual, despues de una gran catarsis, nace la verdadera humildad.

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